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Playing with old stuff

sábado, 20 de abril de 2013

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[ando jugando con una vieja idea porque no me apetece trabajar en lo que debo - muy responsable por tu parte, K - y que comenzaría así]

¿Qué te habías creído?

Digan lo que digan, en España no hay sequía. Y, si la hay, ya me gustaría a mí verla.

Me alejo de la ventana y vuelvo al fogón, haciendo malabares con las siete comandas que tenemos en distintos grados de preparación. Me sacudo el flequillo, pegado a la frente por el sudor y me seco las manos pegajosas contra el delantal. Sorteando a mi equipo en la abarrotada cocina, coloco la comida de un par de pedidos en los platos con meticulosidad rayana en la obsesión y pongo éstos al alcance de los camareros, esos seres inferiores que se limitan a transportar cosas sin tirarlas y se quejan de lo difícil que es su trabajo. Una bullabesa es difícil, cielo.

Ciudad de No IV: Fundirse en luz

domingo, 14 de abril de 2013

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Los rayos de sol alancean la cama y le arrebatan el escaso refugio del sueño. Con un quejido, Ojazos se levanta y recuerda repentinamente que no tiene nada que hacer. Nada que hacer, ¿no es sorprendente? Un lujo así en una ciudad tan tirana como No. Se estira en la cama, meditando sobre las posibilidades. La luminosidad rayada que se abre paso por la ventana sucia la asemeja una pequeña tigresa que se despereza antes de la caza.

Ciudad de No III: No quiero y debo pintar oscuridad

domingo, 26 de febrero de 2012

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Se me está acabando el negro.

Habré de pintar brillantes escenas diurnas o atardeceres sangrientos hasta que consiga más. Quizás Ojazos y su muchacho me proporcionen imágenes alegres que consignar en mi cuaderno, para las que no lo necesitaré; pero siendo ella como es lo dudo mucho. Lo que es más, a buen seguro, la ciudad no me va a dejar pasar sin ese color, le tiene mucho apego a su oscuridad.

Y los habitantes de No, la polvorienta joya de obsidiana, me llaman a mí oscura. Siniestra incluso.

Ciudad de No II: Lovers like Flames

domingo, 19 de febrero de 2012

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Imagina…

Imagina una noche oscura, no muy diferente de ésta, en la que la lluvia arrasa las callecillas de la ciudad de No, ocultando por un instante la fealdad y la suciedad, desempañando el viejo esplendor de la urbe. No hay luna, pero no hace falta. Las estrellas, más cercanas y brillantes que nunca, cuelgan sobre los edificios como el decorado de un humilde teatro, casi artificiales en su belleza. Irónicamente, se respira paz, algo no demasiado común.

Súbitamente, se rompe la calma de la madrugada. En un primer momento no es más que un sentimiento de desasosiego que turba los corazones. Después, llega a los oídos de los insomnes el primer rastro del disturbio; el rugido de un gran incendio, que prospera a pesar de la lluvia, furioso y crepitante. En el centro, los primeros testigos se arremolinan en torno al edificio más importante de la ciudad, la torre Magenta, que hace más que nunca honor a su nombre. Cubierta de rojas lenguas de fuego, la imponente construcción se tambalea y gruñe bajo su propio peso, creando una visión salida de una leyenda de dragones y batallas.

No muy lejos de allí, una figura pequeña e insignificante corre sin dirección y sin esperanza, como alma que lleva el diablo. Sus pisadas aterrorizadas resuenan a su alrededor y se pierden por los recovecos del peor barrio de No. Huye aunque no le persigan aún. Y todo porque el edificio está en llamas y, por una vez, no es culpa suya.

Ciudad de No I · Introducción

sábado, 11 de febrero de 2012

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[Con el inicio, el finde pasado, de la saga de relatos cortos Mathieu y yo - que actualizaré una vez cada dos o tres semanas - , me ha entrado el gusanillo de sacar esta otra serie. Debo la inspiración, como no, al foro y sus foristas geniales. Son una serie de relatos ambientados en la oscura ciudad de No - antigua Nolan City - y protagonizados por una panda heterogénea de personajillos: un asesino, una niña, un timador, una jugadora de carta... Espero que os gusten]




1.    Introducción



En mi opinión, todas las historias son iguales.

Puede que quieras contradecirme, pero no te lo aconsejo. Soy un tipo peligroso, a mi pesar. Menos de lo que intento aparentar pero más de lo que muchos se piensan. He visto cosas que no creerías. Aunque, claro, ¿por qué ibas a creerme si apenas me conoces?

Por ahora, deberás aceptar mi palabra, ya que estamos aquí atrapados hasta que la lluvia escampe. ¿Qué? ¿Ya no te parece que las paredes de este tugurio te ofrezcan más refugio que la noche intempestiva de ahí afuera? Mala suerte. El destino nos ha deparado este pequeño encuentro y será mejor que no nos resistamos.

No solo de lecturas vive una

lunes, 5 de diciembre de 2011

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¿Qué más ha pasado mientras estaba fuera?

Bueno, me he puesto al día con mi visionado de series, entre otras con...