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Epifanía: Daughter of Smoke and Bone

sábado, 17 de marzo de 2012

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Título: Hija de Humo y Hueso (Daughter of Smoke and Bone)
Autor: Laini Taylor


Little, Brown &Company/418 páginas/0316134023
Publicado en 2012 por Alfaguara en España (ISBN 9788420410982)


Sinopsis:


Por todo el mundo, negras huellas de manos están apareciendo en puertas, marcadas a fuego por extraños alados que se han colado por una grieta del cielo. 

En una tienda oscura y polvorienta, el suministro de dientes humanos de un demonio está peligrosamente bajo. 

Y en las enmarañadas callejuelas de Praga, una joven artista está a punto de verse envuelta en un brutal guerra de otro mundo. 
Conoce a Karou. Ella llena sus cuadernos de monstruos que pueden o no ser reales; tiene tendencia a desaparecer para hacer misteriosos "recados"; habla muchos idiomas - no todos ellos humanos; y su brillante cabello azul le crece realmente de ese color. ¿Quién es? Esa es la pregunta que le atormente, y está a punto de averiguar la respuesta. 

Cuando uno de los extraños - el bello, atormentado Akiva - fija sus ojos del color del fuego en ella en un callejón de Marrakesh, el resultado es sangre y estrellas, secretos desvelados, y un amor trágico cuyo origen está en un violento pasado. Pero ¿vivirá Karou para lamentar haber descubierto la verdad sobre sí misma?

Cavilaciones varias

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¡Qué buen fin de semana estoy teniendo y mira que es sábado por la tarde solo!

Claro que, soy una persona fácil de contentar, supongo. Pongo un ejemplo: parte de mi buen humor se debe a mis adquisiciones de ayer.

Ciudad de No II: Lovers like Flames

domingo, 19 de febrero de 2012

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Imagina…

Imagina una noche oscura, no muy diferente de ésta, en la que la lluvia arrasa las callecillas de la ciudad de No, ocultando por un instante la fealdad y la suciedad, desempañando el viejo esplendor de la urbe. No hay luna, pero no hace falta. Las estrellas, más cercanas y brillantes que nunca, cuelgan sobre los edificios como el decorado de un humilde teatro, casi artificiales en su belleza. Irónicamente, se respira paz, algo no demasiado común.

Súbitamente, se rompe la calma de la madrugada. En un primer momento no es más que un sentimiento de desasosiego que turba los corazones. Después, llega a los oídos de los insomnes el primer rastro del disturbio; el rugido de un gran incendio, que prospera a pesar de la lluvia, furioso y crepitante. En el centro, los primeros testigos se arremolinan en torno al edificio más importante de la ciudad, la torre Magenta, que hace más que nunca honor a su nombre. Cubierta de rojas lenguas de fuego, la imponente construcción se tambalea y gruñe bajo su propio peso, creando una visión salida de una leyenda de dragones y batallas.

No muy lejos de allí, una figura pequeña e insignificante corre sin dirección y sin esperanza, como alma que lleva el diablo. Sus pisadas aterrorizadas resuenan a su alrededor y se pierden por los recovecos del peor barrio de No. Huye aunque no le persigan aún. Y todo porque el edificio está en llamas y, por una vez, no es culpa suya.